
Dice Olivier Blanchard en su libro El retorno de la inversión en Social Media que:
[...] Contar con un programa de Social Media sin conectarlo a algún tipo de meta sólo genera más trabajo para su personal. Eso es todo. Alguien tiene que escribir entradas en el blog. Alguien tiene que generar contenidos para las redes sociales. Alguien tiene que leer y responder a los comentarios. Y mientras ese alguien se dedica a ello, no se estará dedicando a nada más. [...]
Se trata de una excelente aportación (y de un gran profesional en la materia) que nos hace reflexionar tanto sobre la importancia de los objetivos a la hora de planificar nuestra estrategia en redes sociales como del valor que le damos a dichos objetivos. Dicho valor viene a raíz de la utilización que nuestros trabajadores (en éste caso, del Community Manager) haga de las redes sociales online.
Un claro ejemplo que sirve para ilustrar éste valor sería la siguiente conversación entre dos amigos.
-Hombre “X”! ¿qué es de tu vida?
-Pues ya ves, “Y”, trabajando como todo el mundo.
-¿Y en qué trabajas?
-Soy Community Manager.
-¿Ésos del Facebook?
-No exactamente… Hay más cosas detrás…
-Bueno, claro, algo harás porque sino, si te pagan sólo para charlar con los amiguetes…
¿Qué Community Manager no ha tenido esta conversación con algún conocido? Pues esta parábola (por llamarla así), es ni más ni menos que el claro ejemplo que nos ilustra el valor de las redes sociales en una empresa. Blanchard, dice en su libro que [...] Un empleado poniéndose al día con sus amigos en una red social no genera valor [...] y, por lo tanto, supone una pérdida de tiempo y dinero para la empresa además de un golpe tremendo a nuestra imagen como profesionales. En cambio, si un empleado analiza las conversaciones, atiende las consultas de los clientes a través de Twitter o se dedica a generar contenidos en la red, este mismo empleado está aportando valor a la estrategia en redes sociales y a la estrategia de la empresa en su globalidad con las mismas herramientas. ¿La clave? “La meta“, que en el primer caso era pasar el rato y en el segundo era mejorar la comunicación, atender al cliente o dinamizar la red.
Metas y objetivos
Y aprovechando que he sacado la palabra “meta” vamos a diferenciar entre ésta y el “objetivo”, pues, aunque a priori puedan parecer lo mismo, no lo son. La primera es la destinación final, el punto a partir del cual podemos afirmar que hemos conseguido lo que la empresa se proponía. El objetivo, en cambio, es el valor específico asignado a esa meta en un periodo de tiempo determinado.
Por ejemplo, la meta de una empresa puede ser aumentar los clientes a través de la tienda online mientras que el objetivo sería ese número de clientes que queremos conseguir: 10, 50, 140, 200… También podría ser una meta aumentar las donaciones a una causa utilizando las redes sociales, mientras que el objetivo sería cuanto dinero queremos conseguir.
La meta es la destinación final, mientras que el objetivo, en cambio, es el valor específico asignado a esa meta en un periodo de tiempo determinado
Las estrategias en redes sociales online son un quebradero de cabeza para muchos departamentos de marketing porque creen que dicha estrategia en sí es ya un objetivo y, si algo es sagrado en esta profesión es que los objetivos dictarán nuestras tácticas para conseguirlos; nunca al revés. Poner en marcha una estrategia en redes sociales debe “siempre” responder a una necesidad de la empresa o, por decirlo de otro modo, una empresa no debe plantearse poner en marcha una estrategia en redes sociales porque sí, sino que estas redes deben utilizarse para conseguir un beneficio para ella ¿De que nos sirven 50.000 followers si no los necesitamos para algo? ¿Queremos 50.000 followers o 50.000 clientes? Ahí lo dejo.